La audición. Ese valioso sentido que nos ayuda a conectar con las personas y el mundo que nos rodea. Tan presente en la vida cotidiana que resulta fácil darlo por sentado. Tanto así que la pérdida auditiva suele percibirse como una simple molestia o una consecuencia inevitable de la edad.
Pero la realidad es que la pérdida auditiva es más que perder sonido; puede implicar una pérdida importante de salud. Cuando no se aborda, puede afectar negativamente muchos aspectos de la vida, contribuyendo potencialmente a problemas de salud mental, emocional, física o cognitiva1.
La evidencia muestra que la pérdida auditiva puede llevar a aislamiento social, soledad y depresión, problemas de equilibrio y deterioro cognitivo, e incluso a mayor riesgo de demencia y otras enfermedades crónicas2. Sin embargo, muchas personas siguen subestimando su impacto.
Sin tratamiento y sin atención suficiente
Hoy, más de 1.500 millones de personas experimentan algún grado de pérdida auditiva. Para 2050, esta cifra podría alcanzar los 2.500 millones. Se estima además que un 5% de la población mundial actual (unos 430 millones de personas) necesita atención y rehabilitación para tratar su pérdida auditiva; sin tratamiento, su calidad de vida puede verse afectada2.
Estas cifras reflejan que un número considerable y creciente de personas con pérdida auditiva está sin tratamiento o insuficientemente atendido. Esto afecta tanto la salud individual como la salud pública.
Según la Organización Mundial de la Salud, la pérdida auditiva no tratada tiene un costo anual superior a 980 mil millones de dólares, incluyendo costos sanitarios, educativos, pérdidas de productividad y otros costes sociales2. Y es probable que esta cifra siga aumentando conforme entendemos mejor el alcance de la pérdida auditiva.
Un momento para actuar
La buena noticia es que tratar la pérdida auditiva con audífonos puede ayudar a mejorar la audición y el habla. Son soluciones con prácticamente ningún riesgo para la salud y con un impacto positivo en la capacidad de comunicarse y relacionarse1.
Pero un buen cuidado auditivo no trata solo de la necesidad inmediata. También es una cuestión de prevención a largo plazo, especialmente para reducir riesgos asociados como el deterioro cognitivo y la demencia.
La pregunta es ¿estamos haciendo lo suficiente? Si sabemos que los audífonos pueden ayudar a prevenir problemas graves de salud y a mejorar la calidad de vida, ¿no debería saberlo también el resto de las personas?
Esa es precisamente la misión de LISTEN TO THIS. Queremos difundir con urgencia que una población desatendida con pérdida auditiva representa una oportunidad no solo para ofrecer mejor atención auditiva, sino mejor atención sanitaria en general. Que uniendo fuerzas podemos seguir reuniendo evidencia y desarrollando nuevas soluciones.
Juntos, y con su apoyo, podemos llevar el cuidado auditivo a todas las personas que lo necesiten. Un oído a la vez.
¿Quieres saber más sobre el vínculo creciente entre audición y salud cerebral?
¹ JHSPH Cochlear Center for Hearing and Public Health. Hearing 101, https://jhucochlearcenter.org/resource-hub/hearing-101
² World Health Organization. (2021). The World Report on Hearing (WHR), https://www.who.int/publications/i/item/world-report-on-hearing




