El efecto de la pérdida

Audición para la vida

El efecto de la pérdida

En la primera parte de esta serie especial, enfocamos la atención en la calidad de vida: ¿cuáles son las posibles consecuencias para la salud de una pérdida auditiva no tratada?

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Como dice un viejo refrán: nada es permanente excepto el cambio. Esa es la realidad simple cuando hablamos de audición. A medida que envejecemos, las estructuras del oído interno que procesan el sonido para el cerebro se degradan o se dañan gradualmente. Y, a diferencia de otras partes del cuerpo, las células del oído interno no pueden regenerarse, lo que conduce a una posible disminución de la audición.

No sorprende entonces que más del 65% de la población mundial, mayor de 60 años, experimente algún grado de pérdida auditiva. Dentro de este grupo, el 25% presenta pérdida auditiva moderada o más grave1.

Como la mayoría de los audioprotesistas saben, la pérdida auditiva relacionada con la edad puede ser una realidad desafiante y frustrante. No solo para quienes la padecen, sino también para sus seres cercanos. Y su impacto puede ir mucho más allá de la disminución sensorial.

Consecuencias de amplio alcance

Hoy en día existe una amplia evidencia que muestra cómo el impacto de una pérdida auditiva no tratada en adultos puede tener consecuencias significativas en la salud general, especialmente en la calidad de vida pero, ¿hasta dónde llegan estas consecuencias?

Sin importar el grado o la etapa de la pérdida auditiva, puede afectar nuestra salud social, mental, emocional, cognitiva e incluso física. Algunos de los desafíos más inmediatos se encuentran en la escucha y la comunicación cotidianas, afectando la capacidad de una persona para hablar, compartir y conectarse con otros en su día a día.

La comunicación comprometida puede llevar al aislamiento social y la soledad. Estudios muestran que una capacidad reducida para comprender la información auditiva y mantener conversaciones puede llevar a evitar situaciones sociales potencialmente embarazosas2. Es este retiro gradual del mundo lo que puede generar una creciente sensación de soledad.

Pérdida auditiva y comorbilidades

El efecto en cadena del aislamiento social y la soledad puede ser un mayor riesgo de otros problemas psicológicos o cognitivos. Desde estrés, ansiedad y depresión hasta deterioro cognitivo severo y demencia3.

Como hemos explorado en otros artículos de LISTEN TO THIS, la pérdida auditiva ha sido identificada como el mayor factor de riesgo modificable para la demencia, responsable de más casos que otros factores como presión arterial elevada, tabaquismo o lesiones en la cabeza4.

Además, muchos estudios destacan otras comorbilidades relacionadas con pérdida auditiva, como enfermedades cardiovasculares, diabetes, restricciones de movilidad, accidentes cerebrovasculares, artritis y cáncer. En todas estas condiciones, la prevalencia parece ser mayor en personas con pérdida auditiva, mientras que algunos estudios han encontrado tasas elevadas específicamente en quienes la padecen5.

Del individuo a la sociedad

Es claro que la pérdida auditiva puede afectar negativamente la calidad de vida de una persona, ya sea física, mental o socialmente. Y ahora hay evidencia sólida que indica que su impacto puede sentirse aún más lejos, en forma de menor nivel educativo, peores oportunidades de empleo, menor independencia económica y menor productividad laboral6.

En esta serie AUDICIÓN PARA LA VIDA profundizaremos en estas implicaciones y más relacionadas con la calidad de vida, examinando cómo una pérdida auditiva no tratada puede afectar no solo nuestros cuerpos y cerebros, sino también a las personas, entornos y comunidades que nos rodean.

Para mantenerse al día en esta etapa tan dinámica de la historia de la audiología, visita la página de resumen de artículos para verlos todos.


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