Los sonidos cambian a medida que envejecemos
Nada permanece igual para siempre. Envejecer trae consigo todo tipo de cambios.
Cambios en nuestro estilo de vida, en nuestro cuerpo y en nuestra salud. No siempre son fáciles de afrontar, pero forman parte normal y natural del envejecimiento.
Pongamos como ejemplo tu audición. Puede que ya no sea como antes. Y eso está bien, ¿no?
No siempre es cómodo, pero te adaptas. Quizá subes un poco más el volumen de la televisión o la radio. Pides a los demás que repitan con más frecuencia. Incluso lees más los labios cuando el entorno es muy ruidoso.
La pérdida auditiva relacionada con la edad es muy común. De hecho, más del 65% de las personas mayores de 65 años la experimentan en algún grado. Como es algo que muchas personas viven, a menudo se percibe como poco más que una molestia. Pero si la dificultad para oír en entornos ruidosos empieza a notarse también en lugares tranquilos, puede comenzar a afectar a tu vida diaria.




