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Los signos tempranos comunes incluyen dificultad para seguir conversaciones con ruido de fondo, pedir a menudo a los demás que repitan lo dicho, subir el volumen de la televisión o la radio más de lo que otros prefieren, o sentir que la gente murmura. Algunas personas notan que los sonidos agudos, como el canto de los pájaros o intermitentes del coche, son más difíciles de oír. Si notas un cambio en tu audición durante un periodo prolongado, podría ser útil hablar con un profesional de la audición y considerar una revisión auditiva.
Los posibles signos en los niños pueden incluir un desarrollo más lento del habla y del lenguaje, no responder siempre cuando se les llama por su nombre, girar un oído hacia los sonidos, preferir la televisión a un volumen alto o tener más dificultades para seguir instrucciones, especialmente en lugares ruidosos. Los profesores pueden notar a veces que el niño parece menos atento o tiene dificultades de aprendizaje. Si tiene alguna duda sobre la audición de un niño, puede ser útil pedir consejo a un profesional sanitario que pueda orientarle sobre si se recomienda una revisión auditiva.
La pérdida auditiva relacionada con la edad suele desarrollarse gradualmente a lo largo de muchos años. Es posible que las personas noten primero una mayor dificultad para oír sonidos agudos o para entender el habla en lugares ruidosos o con eco. Con el tiempo, también puede resultar más difícil seguir conversaciones en grupo. Las revisiones auditivas periódicas pueden ayudar a controlar cualquier cambio y a decidir si se debe considerar la atención auditiva y las estrategias de comunicación, y cuándo.
Existen tres tipos principales de pérdida auditiva: neurosensorial (alteraciones permanentes en el oído interno o en los nervios), conductiva (problemas en el oído externo o medio, a menudo tratables) y mixta (una combinación de ambas). Un audioprotesista puede diagnosticar tu tipo específico y explicarte las mejores opciones de tratamiento para tu caso concreto.
Las investigaciones sugieren que la pérdida de audición no tratada se asocia con un mayor esfuerzo auditivo, el aislamiento social y un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia con el tiempo. La dificultad para oír puede hacer que al cerebro le resulte más difícil procesar el sonido, aumenta la fatiga y puede reducir la participación en actividades estimulantes e interacciones sociales. Aunque la pérdida de audición es sólo uno de los muchos factores que influyen en la salud cerebral, una evaluación y rehabilitación a tiempo pueden ayudar a mantener la comunicación, la participación y la calidad de vida en general.
Conoce cómo influye la audición en ti y en las personas que te rodean
La pérdida auditiva puede hacer que situaciones cotidianas como reuniones de trabajo, llamadas o eventos sociales resulten agotadoras. Muchas personas evitan conversaciones en grupo o sienten vergüenza al pedir que les repitan algo, lo que puede derivar en aislamiento y bajo estado de ánimo. Una atención auditiva temprana y el uso de audífonos ayudan a mantenerse conectado.
Háblale de frente, reduce el ruido de fondo y asegúrate de tener su atención antes de comenzar. Evita llamarle desde otra habitación. Si no entiende algo, reformula la frase en lugar de repetirla. Acompañarle a sus revisiones y animarle a usar el audífono marca la diferencia. La paciencia es clave.
Primero capta su atención, sitúate frente a ella con buena luz en tu cara y habla a un ritmo natural, sin gritar. Si no entiende, reformula la frase. En grupos, respeta los turnos y acércate un poco. Reducir el ruido de fondo y contar con un audífono adecuado facilita mucho la comunicación.
El ruido intenso o repetido daña las células ciliadas del oído interno, que no se regeneran. Las fuentes más comunes son los entornos laborales ruidosos, los conciertos, las herramientas eléctricas y los auriculares a volumen alto. Como la pérdida auditiva por ruido es gradual e indolora, usar protección auditiva y hacerse revisiones periódicas es fundamental.
Usa tapones o protectores auditivos bien ajustados en entornos ruidosos como el trabajo, conciertos o al usar herramientas eléctricas. Los tapones hechos a medida ofrecen la mejor protección para exposiciones frecuentes. Con auriculares, mantén el volumen por debajo del 60% y descansa cada cierto tiempo. Lo más importante es usarlos de forma constante.